diumenge, 22 de gener de 2012

Pronósticos en tiempos de crisis

Que actuamos de forma diferente en tiempo de crisis que en condiciones "normales", queda claro. Que en cada época se establece una forma de pensar y de actuar de la cual se desprenden nuestros comportamientos es una evidencia. Que la actual situación de crisis es económica, pero también existencial, como personas y como sociedad, es cada vez más patente. Tanto es así, que el otro día me enteré que existe una figura profesional que se encarga de pronosticar y predisponer las tendencias en nuestras decisiones y comportamientos, llegando, por ejemplo, a predecir cuál será el color de coche preferido en los próximos años.

Precisamente recuerdo un artículo en la prensa del año 2006 donde se hablaba de los cambios en la demanda del color preferido de los coches nuevos por parte de los hombres, pasando del plateado al negro. Era el momento álgido del dinero prestado y estos colores tenían un coste añadido. Hoy, en cambio, el blanco es color de moda, el mismo color del coche que compró mi padre en el 1992, año de crisis también. Ahora incluso los vehículos deportivos son blancos. De este modo y sin darnos cuenta, a través del consumo, como punta del iceberg de las actitudes humanas, vamos sabiendo más cosas de los factores que determinan los comportamientos de las personas.

Tanta es la voluntad de predecir y de conocer los motivos que predisposen las decisiones y afectan las conductas en cada momento, que dos estudiosos norteamericanos del Mercyhurst College, a Pennsylvania elaboraron un estudio, que se presentó al encuentro anual del American Psychological Society el año 2003, donde relacionaban las preferencias ideales de los hombres por el tipo de mujeres con los ciclos económicos. El estudio analizaba las portadas de la revista Playboy y llegaba a la conclusión que los hombres preferían un tipo de chicas más maduras y con más "curvas" en épocas de crisis, mientras que gustaban las más jóvenes y menos voluptuosas en periodos de bonanza económica. La teoría es que las curvas de las chicas siguen las curvas de la economía.

Creo, sinceramente, que seria interesante hacer un estudio de similares características que explicara cuáles son las tendencias entre las mujeres, porque también cambian. Por ejemplo, años atrás se hablaba del hombre perfeccionista, de cuerpos finos, muy cuidados, depilados y profesionalmente agresivos y ganadores. Años después, se ha recuperado la imagen del hombre masculinizado, con barba arreglada, menos sofisticado, más cotidiano, con actividades profesionales de éxito, pero que lo que le importa es disponer de tiempo de ocio y dimensión social. Parece, pues, que hombres y mujeres en tiempos de crisis recuperamos la "normalidad", somos más "nosotros" y buscamos el candidato o candidata que puede ofrecernos la mejor respuesta a nuestras necesidades de presente y de futuro.

Teniendo en cuenta estas actitudes y comportamientos, que son similares a las que se dan en situaciones de conflicto, me atrevo a hacer un pronóstico sobre la tendencia en la búsqueda de la pareja, y que se puede aplicar en otros muchos ámbitos de nuestras relaciones sociales.

A la hora de iniciar un proyecto de vida se priorizará la elección de aquella persona que responda a las preferencias personales y emocionales del momento, pero que sea capaz de hacerlo también con un carácter continuado en el campo económico, social y cultural. Así, de ahora en adelante, las personas más buscadas serán sobre todo los profesionales que dispongan de un nivel de ingresos estable y que nos aporten valor a nosotros y a la sociedad, como por ejemplo, los profesionales de la banca con responsabilidad social, los del sector público más implicados, los del sector privado sobre todo de las TIC y redes sociales digitales, los expertos en gestión y resolución de conflictos, pues los problemas crecen; y evidentemente los del mundo del espectáculo, preferentemente el fútbol.

Yo confieso

Artículo publicado el 19 de septiembre de 2011 en el Diari de Girona

Confieso no estar sorprendido cuando supe que el servidor informático del Congreso y del Senado quedó fuera de servicio por el alud de conexiones por Internet de personas que querían saber qué ganan y qué y cuántos bienes poseen los políticos de estos cuartos.

Nada sorprendido, si consideramos que pese a que no nos gustan este tipo de comportamientos o criticamos públicamente su manifestación, en la privacitat absoluta, por ejemplo, delante de un ordenador, no podemos resistir la tentación de saber más sobre los políticos del mismo modo como lo hacemos sobre los famosos del cine o la televisión o respeto nuestros vecinos de escalera o de a pie o con los compañeros de trabajo.

Y es que saber cosas de los otras, especialmente si suscitan controversia y conflicto, nos atrae. Digo conflicto, porque la mirada con la cual nos acercamos a esta realidad, la política y los políticos, y esta información, lo que ganan y como gastan, no es neutra. Lo miramos con la intención de criticar, de comparar, de exaltarnos, de denunciar su buena posición y mejor vida respeto al resto de ciudadanos, nosotros incluidos. No importa cúal es el color político ni nuestro estatus social, aunque si tienes dinero denuncias a los políticos "socialistas", pues se compran pisos y casas como el resto; si no tienes, criticas que todos los políticos se aprovechan de su posición social y de sus contactos para hacer fortuna. Al final, hace falta recordar que los políticos son personajes públicos y que siempre están en campaña electoral.

Pero es que esta información, además de ser un indicador de transparencia política sobre lo que ganan y lo que poseen materialmente los políticos, son datos que nos permiten tener una idea bastante interesante del tipo de personas que son los diputados y los senadores de las Cortes. Por cierto, no hay nada de casual con los datos que se aportan. Cada político con esta información prevé acercarse algo más a las personas que lo votan, a los más fieles, alinearse con su electorado y si es posible acercarse a aquellos que no tienen claro a quienes votar y que encuentran más o menos correcto el estilo de vida de sus representantes públicos.

Esta transparencia es una buena oportunidad para explicar quién son, qué hacen y qué representan. Y esto resulta importante si tenemos en cuenta que cada vez es más difícil saber qué problemas y conflictos de la sociedad los políticos están dispuestos a solucionar y de qué manera, vista la poca atracción y el bajo seguimiento televisivo y en el resto de medios de comunicación que generan los debates parlamentarios en la gente.

En un contexto permanente de comunicación política electoral, la información sobre el candidato político está siendo más significativa que las propuestas de los partidos. Saber que este o aquel político lleva un ritmo de vida similar al nuestro o que tiene el mismo tipo de coche que nosotros, se comprende por delante de la capacidad de éste o aquél para resolver unos conflictos u otros. Se está produciendo una personalización de la vida política. Para bien o para mal, no es todavía tan intensa ni está lo suficiente bien escenificada, puesto que aún hoy la gente en Catalunya conoce antes a Belén Esteban quea Pere Macias.

Yo confieso que, cuando puedo, miro en directo los debates al Parlamento de Catalunya o los del Estado de la nación, pero que los viernes por la noche también paso ratos viendo "Sálvame de Luxe". La mía es una mirada científica, puesto que para mí es un auténtico placer ver como se crean conflictos -a partir de causas clásicas: información, comunicación, posiciones, intereses, roles-, como se explotan televisivamente y como, finalmente, se trata de dar respuesta, aunque sin prisa, puesto que hace falta conservar confrontaciones para la semana siguiente.